“Lucio y yo”, escrita y dirigida por José María Muscari.
por
Alberto
Maffía
Mi primer Muscari fue en el 2004. “Catch” en el teatro Empire – el espectáculo
más incómodo y vanguardista que me tocó presenciar en la vida. De esa gran
provocación teatral mutó a la maravillosa (¡MA-RA-VI-LLO-SA!) “Electra Shock” del 2005. Ya han pasado
siglos y muchas puestas más desde esas primeras veces de mi inmersión en el Mundo
Muscari, el hombre que supo ser un enfant
terrible y al día de hoy es un padrazo, tanto en la vida como en escena.
“Lucio y yo” es una biopic que narra
las vivencias de un hijo y un padre eligiéndose, conociéndose y amándose diariamente.
Muy lejos de romantizar la historia y caer en la tentación de elaborar un meloso
capítulo de La familia Ingalls Argenta, Muscari desnuda angustias, temores y
límites, al tiempo que también nos enseña que cuando el partido se juega en cancha
del amor, una discusión - por más que sea a los gritos - es apenas una ínfima
parte de un campeonato que ya se ganó por el simple hecho de estar juntos
(Muscari no es meloso, yo sí).
Recuperando su espíritu del under, la
puesta tiene una estructura que se aleja de lo convencional. Monólogos,
apelaciones al público, actores como personajes, actores como actores, escenas
de estructura clásica, historias de Instagram, audios de Whatsapp y PNTs varios.
Mientras los Lucio y José reales se presentan en pantallas y parlantes, los de
ficción llevan adelante la obra en un vivo impecable. Toda la puesta, los recursos
y actuaciones amalgaman perfectamente en un espectáculo que es una delicia.
Esteban Pérez es Muscari y Máximo
Meyer es Lucio; grandes composiciones en personajes que no son copia sino
encarnadura real, convincente y emotiva. A Pérez le toca el desafío de plasmar
todas las dudas, certezas y miedos de este complejo
padre-director-dramaturgo, y a Meyer el de representar toda la espontaneidad y
libertad de un adolescente que también ha atravesado una niñez dolorosa. La química
entre ambos actores es perfecta. No hay lágrimas entre ellos, aunque sí frases
que pueden emocionar al espectador. Y sí hay mucha risa, porque en definitiva
esta obra no deja de ser la historia de una fiesta, donde un hijo y su papá
festejan todos los días la alegría de haberse encontrado.
Y PostData... ¡Dale José, dejale tener un gato al pibe!
En Centro Cultural de la Cooperación (Avenida
Corrientes 1543 – CABA) – Viernes y sábados 21:30 hs.
Duración: 70`
FICHA ARTÍSTICA
Actúan
Esteban
Pérez – Máximo Meyer
Producción
Paola
Luttini
Libro y Dirección
José
María Muscari
Prensa
VARAS OTERO
Alberto Maffía
para “AMC CRÍTICA TEATRAL”
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contacto: escenateatro73@gmail.com
instagram: @amcriticateatral