“Viuda e hijas”, de Alfonso Paso Jr. Dir. Héctor Díaz.
En
Multitabaris (Av. Corrientes 831 –
CABA) – de miércoles a domingo.
por Alberto Maffía
Qué situación sensiblemente contradictoria
que es la de ser beneficiario de una herencia. Por un lado hay un dolor inmenso
que te atraviesa por la pérdida de tu ser querido y, por el otro, hay un
dinero, un auto, un departamento que no estaba en tus cuentas y que de pronto
puede ser tuyo. Momentos de llanto… instantes de lucidez porque hay que pensar
objetivamente cómo se divide ese inmueble o dónde se pone ese dinero para que
rinda más… y culpa y vergüenza por estar pensando todo lo anterior en un trance
como ese. Es muy probable que se tenga que lidiar con otros herederos, existe
una gran chance de que se saquen trapitos dolorosos al sol. No hay forma de salir indemne de una situación
así. “Viuda
e hijas” nos plantea justo el instante del baldazo de agua fría que
constituye la lectura de un testamento que deja mucho dinero y nada de paz.
Una viuda y sus dos hijas acuden al
estudio jurídico de la abogada que lleva adelante la sucesión de un hombre muy
complicado; encantador y aterrador, como se lo define en la obra. El acervo
hereditario es importantísimo pero, para poder cobrarlo, es necesario someterse
a una suerte de juego de videos y confesiones donde todos terminan enfrentados con todos.
El texto de Alfonso Paso Jr. es interesante
desde el planteo; inteligentemente desarrolla en su mayoría momentos plenos de
humor pero con el gran acierto de instalar algunos espacios muy humanos que
transforman el espectáculo en una muy agradable comedia dramática.
Las risas se escuchan y surgen
espontáneas; el elenco es estupendo y maneja muy bien la comedia y el drama sutil, y por sobre todas las cosas, están ellas dos: La Cárpena y La Valenzuela (de
pie, señoras y señores, por favor). Nora Cárpena juega un personaje que se
le ha visto poco; en la memoria la ubicamos como la buenaza e ingenua Inés de “Brujas”, la tierna “Paloma” o la sufrida Clara de “Mujeres
de cenizas”. En esta obra es una madraza pero que también se anima a soltar
tanta abnegación y se la ve hermosamente terrenal y hasta egoísta y cínica; su
composición es perfecta. María Valenzuela viene de la muy delirante “Tom, Dick y Harry” y está en su mejor
momento humorístico. Cuando el texto se pone intenso, su personaje rompe la
tensión con mil comentarios hilarantes y certeros que arrancan carcajadas; su
humor es absurdo y literal, brillantemente interpretado y con el timimg exacto. Es que en serio,
Valenzuela y Cárpena juntas en un escenario es prácticamente una Master Class.
Muy buen diseño de vestuario de
Romina Giangreco respetando el luto entre negros, grises y celestes, y muy
acertado el diseño de escenografía de Lula Rojo pintando la sobriedad
minimalista que suelen tener las salas de reuniones de los estudios de abogados
pero agregando el espacio y el glamour que necesita la puesta.
Inteligente, sensible, hilarante;
mucho más que una comedia. “Viuda e hijas” es un espectáculo
para recomendar.
Duración: 80´.
FICHA ARTÍSTICA
Autor
Alfonso Paso Jr.
Elenco
Nora Cárpena – María Valenzuela – Paula Morales – María Fernanda Callejón –
Gonzalo Urtizberea
Producción General
Juan Manuel
Caballé – Nachi Bredeston – Tomás Rottemberg
Dirección
Héctor Díaz
Prensa
AGENCIA AB
Alberto Maffía
para “AMC CRÍTICA TEATRAL”
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