lunes, 25 de marzo de 2024

“El malentendido”, de Albert Camus. Adaptación libre de Natalia Villamil.

“El malentendido”, de Albert Camus. Adaptación libre de Natalia Villamil.

 

Presentada en teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378 - CABA) funciones los jueves 20:30hs.

Por: Luna Morena

 

·       Introducción:

Esta obra plantea una lectura actual de un clásico como lo es “El malentendido” de Albert Camus, tanto interpretativamente como en su lenguaje, y en este caso a través de una adaptación libre realizada por Natalia Villamil. Presentada por El Balcón de Meursault, compañía del Teatro El Extranjero, en coproducción con el Centro Cultural San Martín y dirigida por Mariano Stolkiner con actuaciones brillantes de Marta Haller, Raquel Ameri, Leonardo Saggese, Pablo Rinaldi y Nacha Malén.

 

·       Acerca de la obra:

Una madre interpretada de lujo por Marta Haller y su hija, en la piel de Raquel Ameri,  quien le da vida de manera fenomenal, viven recluidas en un pueblo del sur regenteando una pequeña pensión para viajeros de paso por la zona. La mayor, en algún momento de su vida, había tomado la decisión de instalarse ahí escapando de acontecimientos oscuros a los que había sido expuesta en su pasado, dado que la obra de Camus fue escrita durante la segunda guerra mundial en plena Europa convulsa; se deja fluir en el texto el sinsentido de la conducta humana que se reflejaba en la Solución Final: un extrañamiento absoluto de moral en el tejido podrido de la naturaleza humana. Para la hija este pueblo es un lugar de hastío del que sólo piensa escapar persiguiendo su sueño de ir a la ciudad. Para lograr este cometido necesita dinero, por lo que decide, empujando con ella a su madre - vínculo filial que se encuentra desgarrado y algo psicológicamente tóxico - empezar a robarles a los viajeros que se hospedan de manera circunstancial. Esta práctica se va intensificando y situándonos en un constante suspenso gótico y oscuro. En este marco es que llega Juan, encarnado por Leonardo Saggese, quien en su nerviosismo logra provocarnos un clima de tensión, y con el devenir del relato descubrimos cuál es el objetivo de su presencia en aquella pocilga tan extraña y desolada.

En el público se percibe un miedo racional que cobra vida en gran parte por el aspecto sonoro del viento crudo y tenebroso, que a la par de su destacada luminaria nos somete a las distintas escenas transcurridas en un mismo espacio, donde sin salir del escenario estamos en el pasillo de ese hotel, una habitación o fuera del mismo. Tonos cálidos o rojizos representando un conflicto de furia o hasta de crimen, una constante luz pálida en las charlas más cuerdas donde se denota la claridad del pensamiento, o la nostalgia y frustración del personaje enmarcada en matices frívolas que decaen en la escena con un pesar angustioso. Las interpretaciones constan de una neutralidad nula, siempre está ocurriendo algo, quiera mostrarse explícitamente en la acción encarnada, o de una forma inconsciente donde sólo una canción de fondo nos explica el sentido emotivo que se le quiere dar al contexto espacial. Embebiéndonos en el sentimiento culpógeno de esa madre con una vida que no le fue gratamente correspondida, se asoman lágrimas que interpelan no sólo en la pureza de su eficaz actuación, sino que se transmutan hasta las butacas enfrentadas a ese sombrío drama. Raquel Ameri en esta puesta se vuelve una actriz crucial para darle credibilidad al linaje de esta historia, rompiendo por momentos la cuarta pared, penetra con una simple mirada bien dirigida, el detalle de unos ojos renegridos como reflejo de su alma y carga mental. Excelentes tiempos y climas maneja Mariano Stolkiner en esta profunda y amenazante propuesta.

            “El malentendido” es una necesaria y actual mirada al mejor Camus.

Duración: 70 minutos

·       Ficha técnica:

Autor: Albert Camus

Adaptación libre: Natalia Villamil

Traducción y gestión de derechos: Pablo Rey

Diseño lumínico: Ricardo Sica

Diseño de escenografía y vestuario: Gabriela Gardelics

Diseño sonoro: Ignacio Stolkiner

Versiones musicales: Nicolas Pauls, Martín Canziani y Juan Diego Motecof

Mezcla de sonido en canciones: Victor Silione

Coreografía: Sofía Rypka

Fotografía: Sol Schiller

Prensa: Duche & Zárate

Producción ejecutiva: Guido Inaui Vega

Asistente de dirección: Lucía Gutierrez

Elenco: Marta Haller, Raquel Ameri, Leonardo Saggese, Pablo Rinaldi y Nacha Malén.

Dirección: Mariano Stolkiner

Luna Morena

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sábado, 23 de marzo de 2024

"Avenida Q”, de Jeff Whitty, Robert López y Jeff Marx. Dir. Melania Lenoir

"Avenida Q”, de Jeff Whitty, Robert López y Jeff Marx. Dir. Melania Lenoir

En Teatro Maipo (Esmeralda 443 – CABA), martes a las 20.30 hs.

            Por Alberto Maffía

Tratando de mejorar (qué m#### ser yo)

            La obra se estrenó en Broadway en 2003, arrasó con los premios Tony de New York, y llegó a nuestra cartelera en el 2010 al Paseo La Plaza y en 2011 al Teatro Maipo. Algunos de los artistas de aquellas primeras temporadas también están en esta nueva puesta 2024 pero jugando diferentes roles… Y claro, después de haber probado “Avenida Q” aunque sea una vez, y por más que hayan pasado catorce años, es lógico querer volver… siempre se quiere volver… esta obra es a-dic-ti-va… (…Adicciones… Ositos de las Malas Ideas… ¿son ustedes?... ¿están ahí?). Melania Lenoir pasó de Kate Monster a directora general, Silvana Tomé de Chaw Fan a directora vocal y Manuel Victoria del personaje de Gary Coleman a Trekkie Monster. Hermoso verlos o sentirlos porque se nota su mano experta en la historia transitada; porque si aquel Avenida ya de por sí era una fiesta, esta actualísima versión es el Lollapalooza de los musicales - ¡Imposible quedarse quieto en la butaca porque la mitad del tiempo te estás desternillando de la risa y la otra mitad estás cantando y moviendo la cabecita de izquierda a derecha siguiendo el compás!

            Empecemos por el texto. Los tópicos que se tocan son todos fuertes e intensos, a saber: discriminación, desempleo, desamor, soledad, adicciones, crisis de identidad y personas en situación de calle, entre otros. De alguna manera estamos ante un gran reflejo (paródico) de la crisis social imperante que queda atenuado por los encantadores muñecos, las alegres canciones, los bailes entusiastas y la catarata de chistes que se suceden uno tras otro. También surgen los por qué, y tal vez algunas soluciones; los personajes son complejos y están en la búsqueda. Esta vez no estás viendo Plaza Sésamo y aprendiendo a contar hasta diez; estos peluches están creciendo y tratando de encontrar su lugar en el mundo. Hay que remarcar que si bien la obra es un carnaval, hay cuatro o cinco momentos muy reflexivos que emocionan y llegan al alma… Adhiero a la búsqueda en la alegría, pero de vez en cuando hay que bajarse de la vorágine y verse en la introspectiva, y así llegan escenas muy íntimas con voces que se preguntan por el amor, intentan la sinceridad, se ponen nostálgicos recordando la niñez o tratan de ser felices aunque sea sólo por hoy.

            Los once integrantes del elenco están espléndidos; manejan su dualidad humana y muñecal con naturalidad y arte, y sostienen poderosamente una impecable energía casi barroca a lo largo de las dos horas y media de show. Nacho Pérez Cortes actúa maravillas con sus Princeton y Rod; dos personajes que sólo comparten la felpa y que él sabe diferenciar y llenar de gracia y emoción. Lali Vidal conmueve con Kate logrando momentos muy emotivos por un lado, e hilarantes por otro; su voz es fascinante. Julián Rubino es una topadora; te corre, canta, baila y actúa todo el escenario de punta a punta desbordando talento. Andy Cho es una gratísima sorpresa; a los dos segundos de aparecer ya te está haciendo reír a carcajadas. Y los Ositos de las Malas Ideas… por dios… Juan Martín Giménez y Stefi Ribisch arrasan; sus personajes son geniales y ellos los hacen más geniales aún.       

            El diseño de vestuario de Javier Ponzio y Silvina Falcón nos muestra los bellos colores del barrio en muy divertidos y pintorescos diseños. Las coreografías de Luli Brindisi son una gran celebración y ensamblan perfectamente con el contenido de la historia. El plano vocal es prácticamente como escuchar un CD con auriculares, perfecto y sin fisuras; gran trabajo de Silvana Tomé.

La música en vivo - recurso exquisito del mejor teatro musical - bajo la dirección del maestro Tomás Mayer Wolf, suena bella y  a un paso de lo sinfónico dentro del acústico Maipo.

El espectáculo desborda perfección; Melania Lenoir lo ha dejado todo. De manera armónica consigue conjugar elementos muy difíciles de emparentar y sosteniendo constantemente un nivel de excelencia; aquí todo está en jerarquía diez, todo se ejecuta al mil por ciento y ninguna disciplina le gana a la otra porque la actuación, la música, las voces, el baile y la técnica están siempre a la altura de lo sublime. Sabia mirada integral y gran dirección general.

“Avenida Q” deslumbra, arranca risas y conmueve. Mudate dos horas y pico al barrio y vení a verla… Seguramente este sea uno de tus mejores momentos del año.

           

Duración: 140 minutos

 

FICHA ARTÍSTICA

Libro: Jeff Whitty

Canciones: Robert López y Jeff Marx.

Elenco: Nacho Pérez Cortes – Lali Vidal – Manu Victoria – Manu Ntaka – Julián Rubino – Stefi Ribisich – Juan Martín Gimenez – Andy Cho – Caro Liask – James Cowan – Joaco Catarineu.

Traducción y adaptación: Nati del Castillo – Tato Fernández – Edu Morales

Dirección musical: Tomás Mayer Wolf

Dirección vocal: Silvana Tomé

Coreografía: Luli Brindisi

Diseño vestuario: Javier Ponzio – Silvina Falcón

Prensa: Varas Otero

Producción Integral: PRODUCCIONES FRANCA´S y PEGASUS

Dirección: Melania Lenoir

 

Alberto Maffía

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jueves, 14 de marzo de 2024

“La casa del río”, de Jorge Castaño.

 “La casa del río”, de Jorge Castaño.

Presentada en: Timbre 4 (Boedo 640-CABA), los días domingo 18hs hasta el 29/04.

 

Por: Luna Morena.

·         Introducción:

Jorge Castaño, actor de la multipremiada obra "La omisión de la familia Coleman", presenta su ópera prima como autor y director “La casa del río”, historia que nos conduce a 1985, en algún recóndito pueblo argentino con río. Una familia pretende sostener el deseo de una difunta abuela de seguir pasando los veranos ahí, como acostumbraban en su niñez. En años anteriores, plena dictadura militar, sucedieron cosas que ninguno supo cómo enfrentar, cómo abordar o prefirieron esconder. Ahora en democracia, los adolescentes de la familia quieren saber y encontrar la verdad aunque cueste desempolvar recuerdos no tan amenos sobre un contexto caótico…

·         Acerca de la obra:

La obra comienza a gestarse a partir de que el autor atraviesa su niñez y adolescencia durante el proceso militar (1976-1983) y ve el renacer de la democracia a su mayoría de edad. Es un planteo acerca de la memoria, de cómo la persistencia del silencio incita a las nuevas generaciones a querer saber y quebrar la naturalización del miedo producido en esos años. Se propone una puesta realista que nos transporte a mediados de los años 80, tanto desde lo visual como desde lo musical. Lo vincular y lo no dicho hacen que la historia que se cuenta se actualice y nos atraviese. Desde su escena inicial en que el público ingresa a la sala, foro que amerita ser adentrado con una ilusión en su espacio contemporáneo y atractiva luminaria hogareña que aspira al camino introductorio de esta atrapante historia, podemos apreciar a los actores accionando desde el personaje en  una casona pequeña, con calidez de casa que interpela a querer ser parte de ese encuentro veraniego entre guitarreada y risas juveniles, donde particularmente Verónica Vergottini, intérprete de la tía Olga, con toda credibilidad nos somete a su mundo emocional, desde el primer vínculo de unión con sus sobrinos hasta la nostalgia absoluta que se desencadena sobre el fin. Dado que la tensión se percibe en el aire cuando dos parientes aparecen de sorpresa con la idea de unas vacaciones familiares donde nada puede salir mal, mientras se mantenga el orden de lo natural, sabiendo que entre sí, hay un misterio en el historial dispuesto a desarmar la calma y tranquilidad en un caos total. La música producida en el acto, como parte de presenciar un concierto teatral en vivo y en directo, donde nos ofrece palpar a flor de piel la habilidad sonora, es un extra hacia la ambientación que nos sigue entrometiendo con creces a esta numerosa y frágil familia que nos desespera en cada situación vincular fraccionada en actos, donde ninguna de su escenas interpretativamente son neutras en absoluto, particularmente ese detalle nos hace vivenciar cada uno de los traspasos emocionales tan aparentemente impulsivos, accionados en una constante presión. Definitivamente es una obra que nos regala un ping pong de disfrute en tan sólo una hora, consiguiendo un grato resultado final donde el público percibió el traspaso de la alegría, a melancolía, o frustración hasta llegar finalmente en una sensación esperanzadora que nos sonríe automáticamente hasta sonorizar esa casona antigua y cálida en aplausos sensibilizados. Hay una esencia que nos transmuta a nuestra historia como país y sociedad Argentina, donde inevitablemente nos interpela en nuestro amor por la democracia, tal vez una pequeña puerta hacia un libro de historia, un aire de apertura a nuestra mente y memoria, teatralizado por fin en un espectáculo más de Timbre 4.

Duración del espectáculo: 55 minutos.

·         Ficha técnico/ artística:

Elenco: Franco Campanela, Gustavo Ferrando, Claudia Fieg, Mateo Isetta, Antonella Jaime, Rita Nuñez, Verónica Vergottini.

Diseño de luces: Dana Barber

Realización de escenografía: Cristian Mazzeo

Arreglos musicales: Antonella Jaime

Fotografía: Renata Marano

Diseño gráfico: María Agustina Quiroga

Gestión de redes sociales: Mateo Isetta y Antonella Jaime

Coordinación en producción: Antonella Jaime

Prensa: Valeria Franchi

Asistencia de direcciónAna Acrogliano

Dramaturgia y Dirección: Jorge Castaño

 


Luna Morena

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sábado, 9 de marzo de 2024

“La Caja Mágica” – Presentado por Fever en asociación con Disney Theatrical Group y en co-producción con RGB Entertainment.

“La Caja Mágica” – Presentado por Fever en asociación con Disney Theatrical Group y en co-producción con RGB Entertainment.

Teatro Ópera (Avenida Corrientes 860 – CABA), de miércoles a domingo.

por Alberto Maffía

            Cuando era niño, hace mil años y allá a principios de los años ochenta, existía en nuestra televisión vernácula un programa de TV que fascinaba mis atardeceres domingueros: “Disneylandia”. A mis casi diez años, era sentarse frente a la pantalla, todavía en blanco y negro, y esperar para vivir el asombro; nunca se sabía qué iban a proyectar en el show, de lo único que se podía estar seguro era de que, fuese lo que fuese, iba a ser mágico. En la apertura aparecía Campanita, sacudía su varita, y recién ahí te enterabas si ibas a ver un cuento de vaqueros, fragmentos de largometrajes animados, aventuras de Mickey y Donald, a Mary Poppins cantando y bailando o a Winnie Pooh tomado de un globo y volando hacia un panal de miel. Ver este espectáculo me produjo otra vez esa misma y ancestral sensación… De esa caja que uno ve solita en medio del escenario en cuanto se ingresa a la platea, se sabe que va a brotar toda la magia... pero también que va a ser una sorpresa encantadora de la que no se tiene ni idea. “La Caja Mágica” es una experiencia teatral sublime.

            La anécdota engaña con su pequeñez porque la propuesta es inmensa. Una joven ingresa al teatro siguiendo una luz que probablemente sea Pepe Grillo, llega hasta la caja en cuestión, la misma se expande y nos revela casi una decena de mundos, entre los que se encuentran el estudio creativo, el pueblo encuentado, el mar o el bosque, entre otros. Ni más ni menos.

            El elenco es pura solidez y talento. Encabezado por Luján Blaksley como la chica que se adentra en el mundo mágico, el resto de los intérpretes son todas primeras figuras del musical. Elis García (“Quién retiene a quién”), Tomás Luna (genio creativo detrás de “Dónde el tango nos llevó” y “Tiempo de rock”), Sol Bardi (“Footloose”), Menelik Cambiaso (“A chorus line”), Romina Ruiz (“La desgracia” y la mejor Audrey de “La tiendita…” que vi en mi vida), Mica Romano ("Hello Dolly") y Sofía Val (“Kinky Boots”), entre otros.

Blaksley está brillante en su papel; dueña del color perfecto de voz para ser una Muchacha Disney, también suma a su actuación la potencia y dulzura necesarias para ser una de sus mejores heroínas. El personaje es tierno pero fuerte, noble pero astuto, encantador y aventurero; síntesis ideal de rasgos protagónicos para el siglo XXI.

Los temas que se ejecutan son una delicia. Qué vasta y maravillosa historia tiene Disney en el terreno musical (¡y cuántos Óscar a la mejor canción!), y qué suerte que un solo espectáculo se puedan reunir tantos hits. Desde la platea te vas a deleitar con los temas que escuchaste cuanto te llevaron de chico al cine y con los que escuchaste vos de grande cuando llevaste a un chico al cine. Desde “Blancanieves” hasta “Moana”, de “Bambi” a “Coco”, de “El libro de la selva” a “Frozen”. Son setenta canciones en sus versiones originales, meddleys o mashups. Las sabés casi todas y seguramente alguna te haya hecho llorar.

La orquesta en vivo, a cargo de Gaspar Scabuzzo, suena majestuosa. Las coreografías de Alejandro Ibarra son potentes e impecables. Excelente diseño de puppets de Michael Curry; los muñecos cobran vida con absoluta humanidad. El diseño escenográfico es exquisito; un racionalismo casi simbólico que consigue representar cabalmente la impronta Disney y llenar de magia el escenario. Precisa iluminación y un hermosísimo diseño de proyecciones que son el marco perfecto para contar esta historia. Thaddeus McWhinnie Phillips, como guionista, diseñador de escenografía y director, realiza un trabajo monumental; toda esta perfección épica emana de su visión. Bravo.

“La Caja Mágica” es un moderno momento Disney, con la magia de siempre y la estampa de ahora. Todo Disney, un solo musical.  

 

Duración: 95 minutos.

 

FICHA ARTÍSTICA

Guionista, dirección, diseño de escenografía: Thaddeus Mcwhinne Phillips. 

Co-dirección, coreografía: Lynne Kurdziel Formato. 

Director musical, arreglista, orquestador: Isaac Saúl. 

Co-diseño escenografía: Tato Fernández. 

Diseño vestuario: Sofía Di Nunzo, N. Malaka 

Diseño de iluminación: David Seldes. 

Dirección técnica: Magalí Acha, Mariana Castellucci. 

Director, coreógrafo residente: Alejandro Ibarra. 

Traductor, adaptador: Marcelo Kotliar. 

Director musical residente, orquesta: Gaspar Scabuzzo. 

Productores: Felipe Gamba Paredes, Fever, RGB, Disney. 

Elenco: Luján Blaksley, Lala Livschitz, Mauricio Vila, Lucía Adúriz Bravo, Elis García, Jesús Catalino, Tomás Luna, Sol Bardi, Menelik Cambiaso, Patricio De Luca, Nico Esquivel, Delfina García Escudero, Nicolás Martínez, Yosy Machado, Azul Mazzeo, David Okada Caldas, Nico Repetto, Mica Romano, Romina Ruiz, Giuliana Tagliamonte, Santiago Trione, Sofía Val, Santiago Leguizamo, Lucía Perdigón, Morena Pereyra, Guido Savino. 

 

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domingo, 3 de marzo de 2024

“Tiempo de rock”, de Juan Pablo Ragonese y Tomás Luna.

 “Tiempo de rock”, de Juan Pablo Ragonese y Tomás Luna.

En Teatro Regina (Avda. Santa Fe 1235 – CABA), sábados a las 20.30 hs.

            Por Alberto Maffía

A rockear mi amor

            “Equipo que gana no se toca” reza el viejo adagio futbolero. Juan Pablo Ragonese y Tomás Luna ya venían de deslumbrarnos con “Donde el tango nos llevó” en el 2023, y esta vez fueron por más. Si con su primer espectáculo analizaban el ADN tanguero argentino por excelencia, esta vez el objeto de arte se centra en el rock nacional y todo su ideario de rebeldía y libertad de los 70 y 80, su sensibilidad en los 90 y los acordes potentes de este indefinido siglo XXI. El Rock es nuestra historia. Argentina es Rock.

            Este music hall rockero es pura energía que no cesa ni por un segundo en la hora y monedas que dura la puesta. Sobre el escenario se cantan y bailan los temas más emblemáticos de Serú Girán, Los Redonditos de Ricota, Fito Páez, Celeste Carballo, Tan Biónica, Charly García, Turf, Tanguito, Soda Stereo, Fabiana Cantilo, Pappo, Airbag, Los Piojos, Miranda, y más, más y más… Los escuchaste toda tu vida; todos hablan de vos. Es casi imposible no saltar de la butaca y ponerse a bailar cuando te atraviesa ese “Pueden robarte el corazón, cagarte a tiros en Morón…” que cantaste y saltaste en todas las fiestas cuando eras un pibe. Como también casi ni se puede no conmoverse con el reversionado y actualísimo “Los dinosaurios”, bellamente interpretado por el new kid in town de este talentoso equipo, Nicolás Cúcaro, joven artista con una interesantísima carrera en teatro musical y que pone a disposición del show su batea de conocimientos y recursos interpretativos.

            Las voces y arreglos corales de Juan Pablo Ragonese son brillantes. Todo suena potente, armónico, bello. Hermosos y hermosas solistas que también ensamblan perfectamente a la hora de hacer voces. Las coreografías de Tomás Luna son impecables; es increíble la cantidad de bailarines que coloca en escena, la complejidad de movimientos que propone, y cómo todo se desarrolla de manera tan natural, orgánica, delicada y con toda la fuerza del rock. Superlativo cuerpo de baile en su totalidad. A algunos ya los habíamos visto en “Dónde el tango…”: Ariel López, Verónica Pereyra, Nicolás Sarrós, Leila Vidriales y Bianca Zunino, y se nota que conocen y se llevan perfecto con el Código Luna; esta gente no baila… directamente vuela.

            Un acierto interesantísimo es el vestuario de Vanesa Abramovich; cuero, tachas, negros y rojos en variados y simétricos modelos cuentan perfecto la fábula rockera. Otro elemento que suma muchísimo es el diseño de pantallas de Facundo del Basto.

            La puesta de luces de Ragonese es un lujo. Iluminación que ves en Calle Corrientes cuando traen un espectáculo de Broadway o en megapuestas del Luna Park, acá también las tenés en el Regina, creando todo tipo de climax y con una técnica admirable.

            Otra vez Ragonese-Luna la rompen a fuerza de talento, inventiva y con un elenco que engalana cualquier propuesta. “Tiempo de rock” es la pasión rockera que hace rato estabas esperando.


Duración: 70 minutos


FICHA ARTÍSTICA

 

Elenco: Camila Abriola – Selene Berardone – Nicolás Cúcaro – Bianca Curra – Rodrigo Devita – Milagros Llanos – Ariel López – Teo Mallach – Rodrigo Muñoz – Luz Navarro – Juana Nieto – Bruno Novas – Fernando Palladino – Verónica Pereyra – Federico Romero – Nicolás Sarros – Lucía Tanco – Leila Vidriales - Bianca Zunino

Dirección vocal: Juan Pablo Ragonese

Dirección coreográfica: Tomás Luna

Prensa: Agencia AB

Producción general: Emiliano Miguez y Leila Vidriales

Dirección general: Juan Pablo Ragonese y Tomás Luna

 

 

Alberto Maffía

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