lunes, 31 de octubre de 2022

"Dinero sucio", de Ray Cooney

 “Dinero sucio”, de Ray Cooney. Dir. Daniel Hernández

En Teatro Taller del Ángel (Mario Bravo 1239 – CABA), viernes a las 22.00hs.


Preguntas hipotéticas a la hora del té

A veces en una merienda (o tal vez una sobremesa), cuando ya se ha acabado el tema de conversación y ante un vacío dialogal, llega el momento lúdico de preguntas hipotéticas que, filosóficamente y como buenos argentinos que somos, nos encanta responder armando grandes enunciados basados en la nada misma (ojo que lo veo como una virtud; creo que somos adorables). Como consecuencia, empiezan a aparecer los cuestionamientos como: si fueses un animal, ¿cuál serías? - si tuvieses un superpoder, ¿cuál tendrías? – si hubieses podido elegir tu país de nacimiento, ¿qué elegirías? Estos suelen ser algunos de los tópicos mejor rankeados aunque, en realidad, hay uno que se corta solito y está al tope de los cuestionamientos y las diatribas habituales: ¿Qué harías si tuvieses un millón de dólares? “Dinero sucio” te lo responde todos los viernes a las 22.00 hs en el Teatro Taller del Ángel y hasta te da un plus… Querid@... ¿qué harías con un millón doscientos cincuenta mil dólares?

Por una confusión de maletines en una estación de tren, un contador de vida rutinaria termina alzándose con un millón de dólares que no le pertenece. Es momento de empezar una nueva vida llena de lujos y placeres, pero primero es necesario huir y dejar atrás amigos, policías, taxistas y mafiosos.

Estimado espectador; es importante que usted sepa que si está viendo una obra de Ray Cooney, está presenciando el trabajo de uno de los autores ingleses contemporáneos más emblemáticos que existe al día de hoy. El texto es un clásico del vodevil, estrenado en el West End Londinense en el año 1994 y que hoy tenemos la suerte de tener en Mario Bravo y Cabrera. Y si queremos seguir hablando de lujos, es obligatorio hacer una referencia a la escenografía de Nicolás Bande, Margarita Dufour y Daniel Hernández. Por lo general, en el teatro off las paredes se imaginan; no sucede así en esta ambiciosa puesta donde el living recreado realmente luce como tal. Lo que usted ve acá es lo mismo que se ve en Calle Corrientes. O mejor.

El elenco funciona muy bien y de manera homogénea, muy bien liderado por Guido Furer, que compone su aprendiz de manipulador y mentiroso de cuento de hadas con gracia y eficacia. Eduardo Santamaría es un estupendo y cómico cómplice, y Gabriela Occhipinti abre la boca y hace reír en una delicada (y a veces brutal) interpretación.

El trabajo del director Daniel Hernández es excelente. Las actuaciones están trabajadísimas, cada cual en el estereotipo clásico del género, hallando el término medio y exacto entre el realismo y el grotesco. Los movimientos de la puesta son certeros y el ritmo, dinámico; es este el verdadero desafío de las obras de puertas y Hernández consigue el timming perfecto para una narración hilarante.

            “Dinero sucio” es una gran comedia. Esta vez el off hace reír.

 

 

FICHA ARTÍSTICA

Autoría: Ray Cooney

Adaptación: Daniel Hernández

Actúan: Mariana FragaGuido FurerEdgardo GallardoMariano GrañaRubén GrilloGabriela OcchipintiEduardo Santamaría

Escenografía: Nicolas BandeMargarita DufourDaniel Hernández

Diseño de vestuario: Virginia Mesones

Diseño Audiovisual: Media Naranja

Sonido: Mauricio Román

Asistencia de dirección: Nicolas Bande

Puesta en escena: Daniel Hernández

Dirección: Daniel Hernández

 

Duración: 75 minutos

 

Alberto Maffía,

para “AM CRÍTICA TEATRAL

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viernes, 26 de agosto de 2022

"Cuando la lluvia deje de caer", de Andrew Bovell

 “Cuando la lluvia deje de caer”, de Andrew Bovell. Dir. Nicolás Dominici

En el teatro BORDER (Godoy Cruz 1838, CABA), los domingos a las 20:30.

 El camino del héroe y la pregunta original

            Ay, ay, ay, el pasado… maldita necesidad. Si uno pudiese, en determinados casos, simplemente proyectarse y ser el primer escalón de su propia identidad… pero no, esto es imposible. Nos guste más o menos, nuestra vida siempre la empieza a escribir otro. Es cierto que ya depende de uno mismo el ver qué se hace con esas primeras páginas medio ajenas pero, para poder elegir o rechazar, tomar o dejar (o “tomar con soda”, porque las decisiones tampoco necesitan ser siempre tan extremas) es preciso conocer. “Cuando la lluvia deje de caer” es un rompecabezas interesantísimo y de estructura brillante que nos invita a seguir los pasos del viaje iniciático de Gabriel y su intento por desentrañar lazos familiares ocultos entre silencios.

            La prosa de Andrew Bovell es una delicia. Lo que en un principio parece ser la anécdota de una familia de clase media que bla bla bla (uy, otra vez lo mismo, qué lindo pero ya lo vi)… repentinamente se redescubre en otra clase de historia y obliga al espectador a un rapto de lucidez y encajar todas las piezas que se habían ido dejando inteligentemente por el camino. Es real que, en determinado momento, sentí el cachetazo de la epifanía que puso todo en su lugar y, a partir de ahí, el disfrute fue indescriptible.

            Las actuaciones son teatralmente exquisitas, dueñas del artificio necesario para conmover con energía y muy lejos de la simplonada. El héroe compuesto por Bruno Pedicone nos transmite sus dudas y deseos de manera realista y conmovedora. Denis Rego y Christian Alladio duelen y asustan en escenas dificilísimas de sostener y ver. María Sol Fassi juega una rústica joven rural que hace reír y que emociona de tanto desamor. Ulises Pafundi siempre es un lujo teatral. Excelentes nueve protagonistas en esta maravillosa obra coral.

            La escenografía de Iván Salvioli tiene el tono exacto y sirve a los actores para dotar de espacios a muebles y objetos que parecen sueltos y que ellos hábilmente transforman en lugares de encuentros y despedidas, donde habitan la tristeza y la esperanza. Muy buen gusto y todo bien iluminado por el sugerente y preciso trabajo de Franco Capelletti.

            Nicolás Dominici dirige, y también se puso al hombro la adaptación y la producción. Buen ritmo, actuaciones muy trabajadas y gran habilidad para narrar una historia que podría ser compleja, pero que se termina transitando en una suerte de amigable laberinto que entretiene y moviliza. Bajo su batuta son todos aciertos y en sintonía; bellísima melodía en una hermosa sinfonía teatral.

            “Cuando la lluvia deje de caer” es un lujo del off; imperdible de ver e imposible no recomendar.

 

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Adaptación: Nicolás DominiciAriel Pérez Guzmán

Traducción: Victoria Sarchi

Actúan: Pablo Mónaco - Bruno Pedicone - Isabel Noya - Denis Rego - Christian Alladio, - Mariano Ulanovsky - Tiki Lovera - Maria Sol Fassi - Ulises Pafundi

Vestuario: Melania Lenoir

Escenografía: Iván Salvioli

Iluminación: Franco Cappelletti

Música: Fran Canela

Fotografía: Nacho Lunadei

Comunicación: Naty Martins

Diseño gráfico: Patricio Alcalde

Asesoramieto En Puesta En Escena: Federico Lama

Asistencia De Producción: Marisol Sousa

Asistencia de dirección: Leandro De Souza

Producción: Nicolás DominiciBruno Pedicone

Dirección: Nicolás Dominici

 

                          Alberto Maffía,

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jueves, 28 de julio de 2022

"Network", de Paddy Chayefsky y Lee Hall

 “Network” de Paddy Chayefsky y Lee Hall / Versión de Juan José Campanella. Dir. Corina Fiorillo.

En el Teatro COLISEO (Marcelo T. de Alvear 1125 – CABA), los jueves y viernes a las 20:00 - sábado 20:30 – domingos 19:30.

Antes del smartphone estaba ella, y era mucho más poderosa

            La pantalla nos domina. No gastes nuestros tiempos tratando de explicarme tu independencia del celular, Ipod o notebook porque no te creo nada. Dejamos que la pantalla nos indique dónde queda una calle, damos por cierta cualquier noticia que nos publique, chequeamos compulsivamente redes sociales y mensajerías instantáneas y hasta le pedimos pizzas y empanadas. Más de medio día de nuestro tiempo de vigilia lo pasamos mirando una pantalla. Creyéndole todo. Pecamos de ingenuos, damos por real cualquier cosa que nos dicen esas 6,5 pulgadas. No cuestionamos. Obedecemos. ¡Qué bárbaro! ¿En qué momento nos adoctrinaron de esa manera?, ¿cuándo nos transformamos en tan dócil rebaño? Respuesta fácil, esta sí me la sé profe! Es porque antes del smarthphone estaba ella, la gran pantalla, la señora pantalla… La Televisión. Y era mucho más nociva, porque no te pedía atención intermitente sino que estabas horas y horas seguidas encadenado tácitamente a ella y mirando a una conductora o conductor bajando línea descaradamente, o llenándote de basura, o vendiendo carne podrida porque, en definitiva, a través del plasma no se siente el mal olor. Todos tan occidentalmente perfectos. Y detrás de ellos, editoriales e intereses empresariales y políticos. En serio gente, las fake news son un chiste, con tres minutos de googleo podés saber la verdad o algo cercano a ella, pero antes había una sola voz. Seductora, peligrosa, hegemónica. Nadie se atrevía a contradecirla… Nadie hasta que llegó “Network” al cine en 1976 con su texto de denuncia y que hoy podemos ver en teatro con una puesta épica que suma sátira y humor, protagonizada por figuras estelares y con efectos visuales nunca vistos en la cartelera porteña.

            La obra muestra a Howard Beale, un presentador de televisión, que tras veinticinco años, recibe la noticia de que va a ser despedido. En su desesperación, anuncia que en su próxima aparición se suicidaría en vivo. Esta jugada sube la audiencia del canal a un nivel nunca antes visto y hace que los ejecutivos le den otra oportunidad con un nuevo programa. Sin embargo, Beale aprovecha este espacio para criticar incluso a su propio multimedio.

            Las actuaciones son superlativas. Por un lado tenés a las pirañas del medio a cargo de Florencia Peña, Eduardo Blanco, César Bordón y Pablo Rago. Algunos con algo de cargo de conciencia, otros con ninguno, retratando acertadamente los intereses económicos del medio. A través de sus textos despedazan cualquier tipo de altruismo, solidaridad o hasta incluso posibilidad de amor; ninguno de estos son valores en la televisión que la obra plantea. La reina piraña de este grupo es, sin lugar a dudas, Florencia Peña en una brillante composición. Con ella en escena pasa de todo; pura codicia, falta de escrúpulos, dolor, frustración y más falta de escrúpulos. Su personaje realmente no tiene límites, no duda en sacrificar todo y a todos por el consabido punto de rating. Y como cebo de estos animales carroñeros tenemos al conductor interpretado por Coco Sily, quien despliega una versatilidad nunca antes vista. Actor inteligente y poco visto en ficción, utiliza todos los recursos que tiene afiladísimos por años de protagonizar unipersonales; así lo vemos ejecutar perfectos monólogos, a la vez humorísticos y dolorosos, cada vez que su Howard Beale se dirige a la teleplatea; en esto es un diez. Y por otro lado tenemos también a un Coco sensitivo, cansado, dolorido cuando interactúa con el resto de los personajes, muy alejado de su trabajo solista y desplegando una sensibilidad y conexión con el otro que no le conocíamos. Bravo. Y hay quince personajes más que son un lujo; entran, salen, van y vienen componiendo el multitudinario equipo televisivo, todo excelentemente dirigido por la experta mano de Corina Fiorillo. Es hermoso ver en escena tanto cameraman, asistente, maquillador, productor, etc… todo tan simétrico y tan medido, tan estético. Es la foto perfecta.

            Diwan puso un millón de dólares en la producción y, para suerte del espectador, se nota. “Network” es como un paseo por Broadway para terminar aterrizando en Las Vegas. Inmensas pantallas de led alternadas en dos pisos que recrean, por un lado, un inmenso estudio de televisión que transmite el supuesto noticiero (y unas deliciosas publicidades) y, por el otro, pintan a la ciudad de New York a la perfección, noche tormentosa incluida. Bellísimo. Y mil cosas más; escritorios, camas y bares (porque no sólo de imágenes proyectadas vive el hombre) que entran y salen todo el tiempo, sonido envolvente, cámaras en vivo. Ya lo dije, Broadway/Las Vegas.

            “Network” es un espectáculo teatral sin precedentes. Lujoso, intenso, sensible y muy necesario, porque en todos los aspectos de la vida, a veces es necesario aprender a apagar.

 

“Network”

Basada en la película de Paddy Chayefsky. Adaptada por Lee Hall.

Versión: Juan José Campanella

Dirección general y puesta en escena: Corina Fiorillo

Elenco: Florencia Peña – Coco Sily – Eduardo Blanco – César Bordón – Pablo Rago - Ana Padilla – Ángeles Clavijjo – Carlos Ledrag – Charlie Nieto – Gaby Ferrero – Juan Martín calé – Julián Marcove – Leo Bosio – Mercedes Torre – Nacho de Santis – Pablo Palavecino – Pablo Covello – Roco Saenz – Santiago Lozano – Tomás Claudio.

Diseño de escenografía: Jorge Ferrari

Diseño audiovisual: Maxi Vecco

Diseño de luces: Ariel del Mastro

Diseño de vestuario: Mercedes Colombo

Producción general: Ariel Diwan

 

                          Alberto Maffía,

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domingo, 12 de junio de 2022

"Come From Away", de Irene Sankoff y David Hein

 “Come from away”, de Irene Sankoff y David Hein. Dir. Carla Calabrese.

En el Teatro MAIPO (Esmeralda 443 – CABA), los viernes y sábado 20:30 – domingos 19:30.

El pueblo que es puro amor / Hay tanto que aprender

            La tragedia del 11/9 atravesó el planeta. No importa no vivir en EEUU, el atentado a las Torres Gemelas nos enseñó a todos sobre el miedo, la impotencia y el espanto. “Come From Away” viene a darnos una sorpresa y  contarnos que en el mismo mundo que se cayó a pedazos también existen la ternura, la solidaridad y el amor.

            “Come From Away” cuenta la historia real de siete mil pasajeros que aterrizan inesperadamente en la isla de Gander, y de la gente de este pequeño pueblo canadiense que les dio la bienvenida desde la solidaridad más pura. Cuando treinta y ocho aviones fueron desviados de sus destinos para aterrizar en esta isla el 11 de septiembre de 2001, el lugar vio duplicada su población en un instante.  

            El libro y las canciones son una gloria. De manera brillante, consiguen arrancar de una premisa muy dura y mutar hacia una historia esperanzadora que el alma agradece. Y como si esto fuese poco, además suman muchas pero realmente muchas risas. Y algunas lágrimas también, pero de emoción, no de las que duelen.

            Ya dijimos entonces que tenemos el mejor texto. ¿Cómo hacemos para estar a la altura con las interpretaciones? Simple, llamamos a los mejores. El elenco de “Come From Away” es algo así como los Avengers de Marvel pero en teatro musical. Una elite. Y así,  desfilan por la historia componiendo variados personajes los que otrora ya han protagonizado los más renombrados musicales en Buenos Aires: “Mamma Mía, “Shrek”, “Los miserables”, “Caníbal”, “Jeckyll and Hyde”, “Chicago”, “Sueño de una noche de verano”, “Sunset Boulevard”, “La Bella y la Bestia”, “Grease”, “Los productores”, “El joven Frankestein”, “Rent”, “Avenida Q”, “Marco Polo”, “La desgracia” y muchos más. Todos protagonistas hiperluminosos que se ensamblan perfectamente para brillar en uno y conformar esta magnífica puesta coral. No recuerdo jamás haber visto tanto talento junto.

            La escenografía de Tadeo Jones nos cuenta perfectamente los interiores del pueblo de Gander, todo rústico y sobrio. Muy bien el vestuario de Silvana Morini; hermosas texturas que muestran adecuadamente las diferentes características de cada personaje. Las luces de Gonzalo González y el sonido de Eugenio Mellano Lanfranco son atinadísimas y logran plasmar el dinamismo que requiere la puesta. La dirección coral es crucial en una puesta con casi todos los números musicales corales, y Sebastián Mazzoni como director coral lo da todo y con resultados excelentes. La música en vivo es un lujo, lo mismo que su director Santiago Rosso.

            Realizar la dirección general de un espectáculo de Broadway en Buenos Aires es una tarea épica y Carla Calabrese, que ya nos había sorprendido con la más que brillante “El curioso incidente del perro a medianoche”, realiza un trabajo legendario acorde a las circunstancias. Más que bravo.

            Estimado Sr/a Espectador/a: ya no sé cómo hacer para decirle que tiene que ver esta obra sí o sí; no voy a ir hasta su casa y llevarlo upa hasta el teatro. “Come From Away” es un diez en texto, un diez en actuación, un diez en dirección, rubros técnicos y musicales, y encima se representa en uno de los teatros más bellos y emblemáticos de Buenos Aires. Regálese un buen momento y vaya a verla; es una caricia musical al alma.

 

FICHA ARTÍSTICA:

Elenco (por orden alfabético): Gabriela Bevacqua, Carla Calabrese, Sebastián Holz, Mela Lenoir, Fernando Margenet, Argentino Molinuevo, Edgardo Moreira, Silvina Nieto, Marisol Otero, Agustín Perez Costa, Pablo Sultani, Silvana Tomé, Manu Victoria, Lali Vidal, Pato Witis

Swings: Luli Asad, Agustín Perez Costa, Fátima Seidenari, Lali Vidal, Pato Witis

 

Músicos

Santiago Rosso (dirección musical/piano/acordeón)

Santiago Molina (flauta irlandesa/tin whistle/gaita irlandesa)

Maximiliano Cataldi (batería)

Natacha Tello (violín)

Mariano Sáenz Tejeira (bodhrán/percusión/ugly stick)

Paula Solange Morales (bajo eléctrico/bajo acústico/fretless)

Pablo Mengo (Guitarra Eléctrica/Acústica/Nylon)

Luis Lattanzi (mandolina/guitarra)

 

Dirección: Carla Calabrese

Libro, música y canciones: Irene Sankoff  y David Hein

Adaptación: Carla Calabrese y Marcelo Kotliar

Dirección Musical: Santiago Rosso

Dirección Vocal: Sebastián Mazzoni

Dirección Coreográfica: Agustín Perez Costa

Dirección de Arte y Escenografía: Tadeo Jones

Dirección de Producción: Sergio Albertoni

Diseño de Vestuario: Silvana Morini

Diseño de Sonido: Eugenio Mellano Lanfranco

Diseño de Luces: Gonzalo Gonzalez

Prensa: BMZ Comunicaciones

 

                         Alberto Maffía,

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sábado, 4 de junio de 2022

"Petit Hotel Chernobyl", de Andrés Binetti

 “Petit Hotel Chernobyl”, de Andrés Binetti

En ITACA – COMPLEJO TEATRAL (Humahuaca 4027 – CABA) los VIERNES a las 21:30.

Cuando el afuera es malo y el adentro también

Que el mundo puede llegar a convertirse en un espacio peligroso para algunos sujetos (…o muchos… o todos) es algo sabido. En caso de crisis, el ser humano tiende a refugiarse en una zona de confort donde poder capear el temporal. Extraña y seductora propuesta nos llega de la mano de “Petit Hotel Chernobyl”, donde cuatro criaturas encuentran refugio en un sitio casi abominable.

 Cuatro mujeres sobreviven en una pieza. Una joven que mastica soliloquios incomprensibles encima de una cama de la que solo sale para ir hasta la vereda o la terraza. Una maestra que recuerda sus días de trabajo como un infierno mayor que su presente. Una aspirante a tenista a quien ya se le pasó el cuarto de hora y una entrenadora que posee quizá el único atisbo de esperanza que puede salvar esa situación. Más allá de cualquier discusión o pelea, nada las alejará de ese lugar... donde las cuatro confluyen. Se necesitan.

La dramaturgia de Andrés Binetti es magistral. La aflicción de los personajes es sintética pero conmovedora; paradójicamente, causa tanto empatía como repulsión. Y de alguna manera, en medio del barro, también hay lugar para la risa. El dolor bien contado, cuando se lo propone, también puede hacer reír. Y ayudan mucho las soberbias actuaciones de las cuatro protagonistas.

Noelida, la espantosa maestra que compone Alejandra Oteiza, es brillante; esta anti-Jacinta Pichimahuida nos hace reír casi a carcajadas porque no es la docente a cargo de nuestros hijos. Martina Zapico compone a Magda, cuadro de la frustración por antonomasia; la sutileza de la desazón por el fracaso y su sensible dolor por no alcanzar el más mínimo triunfo en la vida es conmovedor. Silvia Villasur es un tromba; en esta extraña competencia, seguro la criatura más aberrada. Y Fernanda Provenzano realiza un trabajo hipnótico; un dolor constante y un segundo plano que no puede dejar de advertirse; constante y admirable interpretación.

La escenografía de Vanessa Giraldo es exquisita; con colores en la gama del pastel consigue abrazar y tal vez darle algo de tibieza a tanta oscuridad. Muy pero muy lindas y acertadas elecciones de objetos, colores y mobiliario. La iluminación es otro acierto; imprescindible para plasmar el dinamismo narrativo de la obra.

Dirección de Nicolás Manasseri. Decir esto es ya casi definir una estética determinada. Actuaciones talladas a mano, grotesco cuidado, ritmo narrativo, escenografía profusa en colores y texturas perfectas, protagonismo de luces y sonidos. Nada al azar. Excelente trabajo.

“Petit Hotel Chernobyl” es una cita imperdible con teatro off.

 

Ficha artística

Dramaturgia: Andrés Binetti

Dirección: Nicolás Manasseri

Actúan: Jowy Sztryk, Alejandra Oteiza, Silvia Villasur, Martina Zapico, Fernanda Provenzano.

Duración: 50 minutos

Alberto Maffía,

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miércoles, 25 de mayo de 2022

“Footloose”, de Dean Pitchford, Walter Bobbie y Tom Snow

 “Footloose”, de Dean Pitchford, Walter Bobbie y Tom Snow

En Teatro del Globo (M. T. de Alvear 1155 – CABA), los martes a las 20:00.

Un joven que a pesar de tener muchos problemas no para de bailar

            “Footloose” (1984) es una película musical clásica de fuerte tono dramático y muchos números coreográficos; casi todos bailan pero nadie canta. La puesta teatral que se puede ver por estos días en Argentina es muy superadora; a todos los aciertos de aquella versión se le suma mucho humor y protagonistas que ahora también cantan (y lo hacen como los dioses).

            Cuando Ren y su madre se mudan de la gran ciudad de Chicago al pequeño pueblo agrícola de Bomont, Ren se siente preparado para adaptarse a su nuevo hogar, pero para lo que no parece estar tan preparado es para las leyes locales, que incluyen la prohibición de su distracción favorita: el baile. El Reverendo Shaw Moore, propulsor de estas leyes, se ha impuesto la tarea de controlar a los jóvenes del pueblo. Cuando Ariel, la rebelde hija del reverendo, parece ceder a los encantos de Ren, su novio se propone sabotear la reputación del joven y consigue poner al pueblo en su contra. Ren, apoyado por sus amigos, luchará por organizar un baile de fin de curso... rodeado de dificultades, pero también de diversión y romance.

            El Footloose del Teatro del Globo tiene tantos aciertos que no sé por dónde empezar. La escenografía sorprende; en escena brillan una iglesia, un merendero, una estación de servicio, patios, puentes y bares. A lo austero que suelen ser las puestas musicales, inclusive las de calle Corrientes, esta es una perlita importante; lo mismo que el pequeño lujo de tener banda en vivo.

            El protagonista, Pablo Turturiello, es un verdadero hallazgo. Su Ren es impecable. Simpatía y carisma, dueño de una voz melodiosa y potente, y de pasos enérgicos y arrolladores que realmente gastan el escenario con su footloose; da la sensación que este chico nació bailando. El “team padres” no tiene fisura; ya canten solos o en duetos, Chechu Vargas, Mariano Depiaggi y Lorena García Pacheco brillan en cada tema, y todo esto apuntalado con sólidas actuaciones. Ariel y sus amigas, interpretadas por Sol Bardi, Jimena Maiorano, Vicky Goldstein y Estefi Alati funcionan como un colectivo perfecto; hacen reír, emocionan y realmente la descosen cuando interpretan el megahit “Yo quiero un héroe”. A Nahuel Quimey lo vemos talentoso y efectivo como siempre, su chico campestre es hilarante y querible. Y también hay que decir que la obra cuenta con un ensamble que deja todo; seguramente a fin de temporada haya que levantar unos centímetros el piso del escenario Del Globo por cómo lo patea esta gente, siempre sonrientes, siempre al compás.

            El equipo creativo nos vuelve a deslumbrar como lo hizo en In The Heights (Premios Hugo 2016 al mejor musical off, mejor director off y revelación masculina): las coreografías de Marina Paiz son animadas y complejas e incluso, al final de la obra, invitan a bailar en la butaca. Muy bien la dirección musical y el sonido, a cargo de Elías Cafiero. Y todo este talento de artistas y creativos rigurosamente ensamblado por la profesional mano de su director general Gabriel López, CEO y fundador de la productora Covershow.

            Ver “Footloose” es estar en un pequeño Broadway pero ubicado en la calle Marcelo T. de Alvear de Buenos Aires. Un placer ver tanto talento, vale la pena.

Ficha artística:

Libro: Dean Pitchford y Walter Bobbie

Música y letras: Tom Snow y Dean Pitchford

Elenco: Pablo Turturiello, Chechu Vargas, Mariano Depiaggi, Lorena García Pacheco, Sol Bardi, Flow Gateño, Mauricio Castro, Pablo Silva, Agustina Vallarino, Andrés Hirsch, Jime Maiorano, Vicky Goldstein, Estefi Alati, Nahuel, Quimey, Federico Rampello, Fede Fedele, Pedro Vega, Emmanuel Degracia, Mati Martínez, Barbie Tallon, Rocío Plaza, Daiana Núñez, Giuliana Rímini, Marián Vázquez, Ivana Pintos y Ayelén Sosa.

Coreografías: Marina Paiz

Dirección musical: Elías Cafiero

Traducción y adaptación: Lucía Mutio

Producción: Covershow Producciones

Dirección: Gabriel López

 

Alberto Maffía,

para “AM CRÍTICA TEATRAL

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