sábado, 14 de agosto de 2021

"A Chorus Line"

 Obra: “A Chorus Line”

Calificación: MUY BUENA

Autores: Marvin Hamlisch (música), Edward Klevan (letras) y James Kirkwood y Nicholas Dante (libro).

Dirección: Ricky Pashkus

Dirección Musical: Gaspar Scabuzzo

Coreografía: Gustavo Wons

Prensa: Tommy Pashkus Agencia.

Producción: RIMAS producciones.

Elenco: Jessica Abouchain, Roberto Peloni, Sofía Val, Mariu Fernández, Menelik Cambiaso, Georgina Tirotta, Fede Fedele, Evelyn Basile, Nicolás Di Pace, Marina Loyato, Juan Martín Delgado, Mariana Barcia, Alejandro Ibarra, Matías Prieto Peccia.

Sala: TEATRO ASTRAL (Avenida Corrientes 1639  – CABA), jueves a las 20:00hs.

Duración: 110 minutos

 

¿Recuerdan ese espantoso momento previo a cualquier evaluación en el que te duele el estómago de los nervios, y durante el examen sentís que tu vida depende de despejar bien una equis o recordar una maldita cadena montañosa? El camino del artista tiene mucho que ver con eso pero multiplicado por diez, por cien, por mil y diez mil: prueba tras prueba tras prueba y muchísimos “no”. Una evaluación la aprueban todos los que estudiaron, pasar un casting depende sólo del limitado número de vacantes que tenga que cubrir el director. "A Chorus Line" es un musical sobre un selecto y talentoso grupo de artistas que participan de la audición para ser parte de un importante musical. Deberán bailar, cantar y actuar, pero además abrir sus corazones. "A Chorus Line" habla de ilusión, de la necesidad de progresar, de confiar. De dar y tener fe.

La obra se estrenó en Broadway en 1975 y dio la vuelta al mundo entero, personalmente vi varias versiones y la que más me gustó fue la nuestra. En una puesta de estas características el casting es fundamental, y el elenco que vi parado en escena este jueves es increíble, una homogeneidad de talento fabuloso y potente, del primero al último están todos brillantes.  Jessica Abouchain compone a su “Cassie” con toda la fuerza y el dolor necesarios, Mariu Fernández y su “Morales” hechizan con su voz, cada una de sus notas es un abrazo. ¡Qué bello momento coral es el tema “Lo hice por amor”! Fede Fedele es un petardo de talento: corre, salta, baila, canta, juega y actúa todo al mil por ciento. Georgina Tirotta arrasa con “Val” y su solo en “Baile 10, look 3”. Juan Martín Delgado es ya un prócer de la comedia musical y suma su lujo interpretativo. Nicolás Di Pace compone, tal vez, al personaje más vulnerable con una sensibilidad exquisita. Y ver a Menelik Cambiaso emocionado y con los ojos llenos de lágrimas en la última escena, con toda esa felicidad atragantada, con toda su alegría contenida por lo que acababa de suceder, fue de una belleza sutil y conmovedora, un momento muy íntimo que ojalá no pase desapercibido al ojo del espectador. Roberto Peloni se enfrenta a uno de los personajes más difíciles que le vi componer: a ver… es Roberto Peloni, y cuando pone un pie en escena lo absorbe todo… pero no en este caso; aquí sabe interpretar a uno más, brillante como es él, brillante como lo son todos, se ensambla con el otro y se luce como siempre en la gran armonía que es esta puesta.

            Las coreografías de Gustavo Wons son, como siempre, perfectas. Y la dirección musical de Gaspar Scabuzzo es estupenda, cada acorde te llega hasta el tuétano.

            Tanto arte y tanta perfección no son casuales, ya va siendo hora de nombrarlo; el gran artífice de este espectáculo imponente es Ricky Pashkus, hoy por hoy el referente más importante que tiene la comedia musical en Argentina. Cada rubro de esta obra está perfectamente pulido, detrás de cada actor y actriz se ve su tallado a mano, su cuidado artesanal. Palabras mayores. Bravo.

            En una Argentina y un mundo que trata de adecuarse a nuevos códigos y nuevos protocolos, el jueves pasado me olvidé de todo cuando fui a ver “A Chorus Line”. Las luces, el vestuario, la música y el talento de los artistas me llevaron al mejor teatro. Y hasta me olvidé que tenía puesto un barbijo. Im-per-di-ble.

 

Alberto Maffía,

para “AM CRÍTICA TEATRAL”

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sábado, 31 de julio de 2021

"Casi normales", de Tom Kitt y Brian Yorkey

 

Obra: “Casi normales”, de Tom Kitt y Brian Yorkey

Calificación: MUY MUY MUY BUENA

Autores: Tom Kitt y Brian Yorkey

Dirección: Julio Panno

Dirección Musical: Hernán Matorra

Elenco: Laura Conforte – Martín Ruiz – Manuela del Campo – Bruno Coccia – Federico Llambi – Máximo Meyer.

Sala: TEATRO METROPOLITAN SURA (Avenida Corrientes 1343  – CABA), viernes y sábados 20:30 hs y domingos 20:00hs.

Duración: 100 minutos

 

Imposible hacer la crítica de un clásico, así que vamos con unos breves comentarios.

¿Por qué ver “Casi Normales”? Porque es una bella y dolorosa fábula magistralmente estructurada. Porque vas a tener la oportunidad de ver a dos artistas emblemáticos del género como Laura Conforte y Martín Ruiz, ambos protagonistas de grandes éxitos de Broadway en Argentina - Ella “La novicia rebelde”/María y “Rent”/Maureen, y él “La Bella y la Bestia”/Bestia y “Chicago”/Billy Flynn-. Ambos ya son historia del teatro musical. Dupla de lujo. Porque Manuela del Campo ya respira y es Natalie, tiene el personaje pegado al alma.

Y si ya la viste en alguna de sus siete temporadas anteriores, ¿Por qué volver a ver “Casi Normales”? Porque todavía no viste a Federico Llambi componer de manera muy exquisita a diferentes empastilladores, porque Máximo Meyer crea un nuevo Henry, tal vez el más humano y empático que vi, hiperdisfrutable. Y sobre todo por Bruno Coccia; este Gabriel está repleto no sólo de energía, sino también de ternura, es etéreo y potente, cuando abraza al mismo tiempo ama y desgarra.

Con respecto al director musical Hernán Matorra, qué decir… como siempre, hace todo bien.

Excelente versión del director Julio Panno.

           

Alberto Maffía,

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lunes, 5 de abril de 2021

"Elizabeth I", de Nicolás Pérez Costa

 Obra: “Elizabeth I”, de Nicolás Pérez Costa

Calificación: MUY BUENA

Dirección: Nicolás Pérez Costa

Autor: Nicolás Pérez Costa

Música: Pablo Flores Torres

 

Elenco: Gustavo Monje, Jorge Priano, Diego Sassi Alcala, Patrissia Lorca, Sacha Bercovich, Hernán Cáceres.

 

Comunicación + Media: Duche&Zárate

 

Producción ejecutiva: Carla Pannunzio, Emiliano Miguez

 

Funciones: Domingos a las 20.30

Venta por Entradauno.com ó en boletería del teatro

 

Complejo Teatral Regina

Av. Santa Fe 1235 - CABA

 

Duración: 75 minutos.

 

            Si hay algo que ama el género del teatro musical es tomar la historia y transformarla en enormes puestas en escena en las que la gente canta mucho. Ya sea la ficción histórica de “Los miserables” de Víctor Hugo o los personajes reales de “Evita” y “Hamilton”, en general se trata de espectáculos en los que solemnemente se aprende de lo que ya sucedió. “Elizabeth I” toma lo mejor de ese estilo y le pone condimentos propios; irreverentemente nos cuenta una anécdota del siglo XVI con un personaje histórico como protagonista y reflexiona sobre nuestro hoy y nos hace reír, y mucho, y todo coronado con bellas melodías.  

Tomando la leyenda inglesa que dice que la famosa Reina Virgen era en realidad un hombre, el autor da lugar a una ficción en la que se propone hablar sobre la identidad de género, el derecho latente por el que peleamos día a día a ser felices siendo aquello que imaginamos ser, más allá de lo impuesto.

            La obra es un hilarante vaudeville y la dinámica dramaturgia de Nicolás Pérez Costa saca provecho de todas las características del género. Los personajes van, vienen, entran, salen, se disfrazan y se confunden. Y en medio del torbellino aparecen las reflexiones del ser, del matrimonio, las convenciones sociales y los mandatos, formando una interesantísima mixtura dramática.

            El elenco es un lujo. Gustavo Monje, de vasta y remarcadísima trayectoria en el género musical, compone con infinitos matices a su Elizabeth, saltando de la comedia al drama y del hombre a la mujer de la manera más orgánica y natural. Excelente también Sacha Bercovich, animando al amor a su criatura con soltura y sensibilidad. Jorge Priano tiene una pisada clásica muy propia del teatro isabelino, y Diego Sassi Alcalá es un bufón muy efectivo que arranca risas con cada uno de los personajes de su triple papel. Patrissia Lorca es brillante, una prima donna de la comedia musical que hechiza con su voz en cada aparición.

            La música de Pablo Flores Torres sorprende. En general tiene un color muy de comedia musical pero de a ratos matiza con brevísimos acordes de tango y paso doble, todo a ritmo y tono del concepto original.  

            Y si bien esta obra nació en el off, los rubros técnico-artísticos parecen de un espectáculo for-export. El maquillaje y las pelucas de Mariela Guillén son fuertes y vistosos, todo perfecto para contar la historia de los personajes, y  el vestuario de Fernanda Delgado es un lujo de época. La escenografía de Lucio Tirao es bella; recrea un taller de cuadros con mucha madera de diferentes tamaños, aquí y allá, formando una simetría perfecta para el marco del relato. Y el diseño de luces de Pérez Costa y Matías Taverna es soberbio;  radiante en la alegría y personal en los soliloquios; iluminación tan magnífica que por momentos hace lucir al íntimo escenario del Regina como si fuesen las tablas del imponente Luna Park.

            La dirección general es, también, de Nicolás Pérez Costa, el gran artífice de este lujoso desborde de locura, historia y talento.

“Elizabeth I” es una barroquísima extravaganza de cámara, muy acorde y necesaria a los tiempos que corren.           

                        Alberto Maffía,

para “AM CRÍTICA TEATRAL”

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miércoles, 24 de marzo de 2021

"3003, el futuro es hoy", de Alejandra Rubio

 Obra: “3003, el futuro es hoy”

Calificación: Buena

Autoría y dirección: Alejandra Rubio
Música: Hernán Matorra

Producción: Feldman-Santa Cruz
Escenografía: José Ignacio Ponce Aragon
Coach vocal: Sol Bloise
Vestuario: María Alejandra Robotti
Coreografía: María Sol Villalobos
Asistente de dirección: María Sol Afonso García
Redes: Francisco Lemus
Audiovisuales: Martin Ezequiel Maldonado
Prensa: Ximena Goldenberg

Elenco: Majo Chicar, Bruno Coccia, Gonzalo Gravano, Melisa Muter.

 

Sala: EL CULTURAL SAN MARTÍN (Sarmiento 1661 – CABA), los sábados a las 18:00.

Duración: 60 minutos.

 

            A pesar de la crisis sanitaria global, el mundo sigue sordo, no escucha. La conciencia nos duró quince minutos. Por suerte “3003, el futuro es hoy” nos viene a recordar lo que olvidamos tan pronto.

            Cuatro actores más o menos amigos se reúnen para el ensayo general de una obra que abre los ojos con respecto al mundo en peligro por la indiferencia humana. En la ficción, personajes del futuro se encuentran con los del presente enseñando sobre el cuidado del planeta, la solidaridad y hasta se animan a una historia de amor. En la realidad, el ensayo general parece salir flojo y está muy verde como para salir a escena en veinticuatro horas.

            Los artistas que hacen de actores que hacen de personajes son una delicia de elenco. Melisa Muter es pura energía. Gonzalo Gravano juega un doble rol jeckylandhydesco muy cómico, por un lado su personaje de ficción del futuro es sabio y generoso y, por el otro, su actor del presente es descomprometido, disperso y ególatra. Majo Chicar actúa, canta y baila angelicalmente. El trabajo de Bruno Coccia es interesantísimo, pone energía y emoción y tiene un registro interesante y bella voz; el chico está pidiendo pista en las grandes ligas (ya estuvo en “Kinky Boots”).

            El texto y la dirección de Alejandra Rubio son dinámicos y efectivos; la historia se cuenta muy bien y entretiene. Hernán Matorra nunca se equivoca y acompaña con bellísima música. Las coreografías de María Sol Villalobos ayudan bien a contar la fábula y hacen lucir al elenco femenino que realmente se destaca en baile. La escenografía y el vestuario son discretos. Sobresalen los muy poéticos recursos audiovisuales de Martín Ezequiel Maldonado.

            Es importante que se vea esta obra. Es importante que se entienda esta obra. El futuro es hoy.

                        Alberto Maffía,

para “AM CRÍTICA TEATRAL”

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miércoles, 10 de febrero de 2021

"Radojka", de Fernando Schmidt y Christian Ibarzabal

 Obra: “Radojka”

 

Calificación: MUY BUENA

Libro: Fernando Schmidt y Christian Ibarzabal

Dirección: Diego Rinaldi

Elenco: Patricia Palmer – Cecilia Dopazo.

Sala: TEATRO PICADILLY (Avenida Corrientes 1524  – CABA), viernes y sábados a las 21:00.

Duración: 60 minutos

 

            La muerte puede pintar los más oscuros conceptos teatrales y llenarlos de un sufrimiento agobiante y doloroso, puede hacer que cada parlamento sea una daga punzante que nos inunde de angustia, o llevarnos al suplicio a través de una empatía no deseada. Nada de esto sucede en “Radojka”, aquí la muerte ha llegado para hacernos reír y mucho.

Lucía (Cecilia Dopazo) llega a casa de Radojka y encuentra a Gloria (Patricia Palmer) con una terrible noticia: Radojka murió, es por eso que ambas deciden mantenerla «aparentemente viva» en el freezer para seguir cobrando su sueldo hasta que el plan se les empieza a ir de las manos cuando el hijo de Radojka viaja a visitarla.

            La anécdota es simple pero muy original, y el texto de los uruguayos Fernando Schmidt y Christian Ibarzabal, aparte de humor (negro… muy muy negro y válido… hasta corrosivo por momentos), presenta un par de vueltas de tuerca interesantísimas que, por motivos obvios, no serán reveladas en esta crítica.

            Las actrices la rompen, descosen y dejan chatita; ver su energía cada vez que entran, salen, van, vienen y, sobre todo, se plantan en escena es una fiesta del teatro. Ambas han trabajado mucho juntas, desde la mítica “Regalo del cielo” en televisión hasta las últimas puestas de Muscari (“Falladas” y “Gente feliz”), y se les nota la mirada cómplice desarrollada durante décadas; claramente conforman un tándem más que interesante y de lujo. Patricia Palmer compone a un ser miserable cargado de gracia y humor irreverente. Agrede y manipula todo el tiempo y, casi sin decir ni un chiste, hace reír toda la obra. Y a carcajadas. Cecilia Dopazo juega a la inocente manipulada, luciéndose en sus textos ingenuos y más cercanos a la comedia de enredos pero destacándose en sus expresiones; sus gestos siempre responden a los dardos de Palmer. Dirige Diego Rinaldi, terminando de cerrar eficazmente este combo de texto inteligente y actrices destacadas y contando la historia a la perfección.

            El escenario luce, y si bien puede llegar a parecer un poco austero, para estas épocas de nueva normalidad es un lujo; todo lo que tiene que estar, está. Luces correctas, varios apagones para establecer los pasos de tiempo se juegan con corrección. Todo cierra. Bien.

            Qué bueno tener una opción teatral donde lo terrible entretiene y causa gracia, en estos tiempos es más que necesario. La obra es exquisita y las actuaciones lo son más, vale la pena verla.

 

 Alberto Maffía,

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sábado, 30 de enero de 2021

"Jauría", de Jordi Casanovas

 Obra: “Jauría”

Calificación: EXCELENTE

Libro: Jordi Casanovas

Versión: Juan Ignacio Fernández

Dirección: Nelson Valente

Elenco: Vanesa González – Martín Slipak – Gustavo Pardi – Gastón Cocchiarale – Lucas Crespi – Julián Ponce Campos

 

Sala: TEATRO PICADERO (Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857 – CABA), de jueves a sábados a las 20:00.

Duración: 60 minutos.

 

            Cuando caminábamos durante la vieja normalidad por Calle Corrientes, nos encontrábamos con interesantes puestas de teatro de autores extranjeros que nos mostraban una sociedad lejana que nos causaba cierto interés pero no empatía (newyorkinos paranoicos tratando de encajar en una sociedad capitalista, parejas de clase media alta remando alguna aburrida relación o gente que se pone a cantar y bailar sin ningún motivo por las calles de Hollywood o de Chicago). Todo muy lindo, todo muy entretenido pero importado y ajeno. “Jauría” viene de lejos, es de un hecho sucedido en España pero que parece escrito y ocurrido a la vuelta de tu casa, ya vivas en Chubut, Tandil o en el barrio de Balvanera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

3 de la mañana del 7 de julio de 2016. Fiesta de San Fermín. Ellos son cinco amigos que se hacen llamar "La manada". El más joven debe pasar por un rito de iniciación. Tras cruzarse con una chica en el centro de Pamplona, se ofrecen a acompañarla a su auto estacionado en las afueras de la ciudad. Sin embargo, en el camino, uno logra acceder al palier de un edificio y llama al resto. Toman a la joven y la meten dentro para someterla. Esta obra fue creada a partir de las transcripciones del resonante juicio que tuvo lugar entre 2017 y 2019, con fragmentos de las declaraciones de acusados y denunciante publicadas en diversos medios de comunicación. Una ficción documental que nos permite viajar dentro de la mente de la víctima y sus victimarios. Un juicio en el que la denunciante es re victimizada, obligada a dar más detalles de su intimidad que los propios denunciados.

Los trabajos de Gustavo Pardi, Gastón Cocchiarale, Lucas Crespi y Julián Ponce Campos son excelentes; animales de la manada primero y victimarios psicológicos después, justifican de manera horrorosa y profesional todos los bestiales e irracionales principios del machismo y el patriarcado. Martín Slipak parece el más animal de todos, se desliza ferozmente por el escenario mientras amenaza a puño alzado a sus amigos, somete a la víctima o, en una de las composiciones más monstruosas del espectáculo, se pone en la piel del juez que vota en disidencia. Actor exquisito como es, trata de darle cierta vulnerabilidad a su personaje mientras declara en su defensa, pero esta manada es imposible de redimir y no hay manera que genere más que rechazo y repulsión. Vanesa González, la víctima, realiza una de las mejores interpretaciones que he visto en años, es casi imposible retirar la mirada de su rostro aunque no sea momento de su parlamento. Su complicado texto se dice con fluidez y sumo cuidado para no generar golpes bajos a pesar de que cada palabra pega y muy fuerte. Su voz y su expresión parecen neutras, pero las lágrimas del alma nos cuentan la otra verdad y la complejidad del personaje que le tocó representar; el trabajo de González es el dolor, el horror y la humillación interpretados con una belleza artística impactante.

Como teatro documental, el dramaturgo Jordi Casanovas consigue entramar los textos recopilados del juicio de manera ágil y funcional creando una historia muy bien contada en base a retazos y recortes aparecidos en los medios. Nelson Valente, a quien sólo había visto en puestas relacionadas a familias disfuncionales (las excelentes “El loco y la camisa” y “Sólo llamé para decirte que te amo”) dirige con maestría a este excelente equipo actoral y consigue que un texto casi judicial sea accesible, entretenido y empático. Interesante desafío que supera con creces y le da chapa de director todo terreno.

La escenografía, diseño de Rodrigo González Garrillo y realización de Gustavo Di Sarro, es simple, simétrica, y quintuplica el horror con cubículos, telas y luces de pie, todo con muy buen gusto. La cantidad de elementos perfectos con las tonalidades perfectas. El diseño de iluminación de Gonzalo Córdova acompaña muy bien y se luce en la delicadeza del juego de lámparas y bombitas desnudas.

¿Por qué hay que ver esta obra? Por supuesto que por el mensaje y la denuncia, pero lo que más me conmovió fue que todo estuviese tan bien contado. Excelentes los artistas involucrados, todos, del primero al último. “Jauría” es una cruda, dolorosa y sublime fiesta del teatro.       

 

 Alberto Maffía,

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domingo, 24 de enero de 2021

"El arrebato", de Emiliano Dionisi y Martín Rodríguez

 Obra: “El arrebato”

Calificación: MUY MUY BUENA

Libro: Emiliano Dionisi

Letras: Martín Rodríguez y Emiliano Dionisi

Música original: Martín Rodríguez

Idea Original: Angélica Villagómez

Dirección Musical: Martín Rodríguez 

Coreografía: Juan Martín Delgado y Maia Delgado

Asistencia de dirección: Maia Delgado

Dirección General: Juan Martín Delgado

Diseño de Escenografía: Giuliano Benedetti

Diseño de Vestuario: María Laura Martínez y Rodrigo Lico Lorente para La Polilla Imagen & Vestuario

Maquillaje y Peinado: Cristina Garbaccio y alumnas del taller Arte en Barrios

Diseño Gráfico: Lucila Gejtman

Fotografía: Samir Carrillo y @agenciaFS

Comunicación: Varas Otero

Stage Manager y asistente de producción: Camila Sartorio

Producción Ejecutiva: El Método Kairos.

 

Sala: TEATRO METROPOLITAN SURA (Av. Corrientes 1343 – CABA), los martes a las 21:00.

Duración: 60 minutos.

 

Elenco: Alberto Troncos, Elizabeth Gonzalez, Facundo Giordano, Luis María Peña Maciel, Nahiara Muchico, Nahuel Quimey, Víctor Corro, Simón Tobías. 

 

            El mundo, o el país, o tal vez sólo CABA, está lleno de hippies con OSDE. Y ni hablar de los que vamos al teatro en calle Corrientes. “Pobres los pobres”, decimos sin tener idea de qué estamos hablando. Pero a veces tenemos la suerte de ir al teatro y que un espectáculo nos dé un cachetazo en el centro de nuestra más íntima burguesía y nos conmueva. Eso es “El Arrebato”, un musical urbano donde todo es nuevo; esta obra no se parece a nada de lo que se ha visto, y menos en teatro musical.

                “El Arrebato” cuenta la historia de Mateo, un chico que se pasea por andenes, avenidas y estaciones de subte de una ciudad herida. Mateo conoce a Ezequiel con su poesía que se canta, y tiene un arrebato: descubre que durante mucho tiempo le estuvieron robando la esperanza.

            Producto del programa “Arte en Barrios”, que lleva talleres y actividades culturales a las zonas más vulnerables de la ciudad, y sobre una idea de la bailarina de breaking dance del Barrio 20 Angélica Villagómez, la obra pone en escena a un elenco maravilloso fruto, por un lado, de un casting realizado en Villa Soldati, y por el otro, de actores con importante trayectoria en el género, como es el caso de Nahuel Quimey (Premio Hugo Revelación Masculina 2016 por “In the Heights”). El elenco femenino brilla en cada texto y en cada nota. La madre casi niña de Nahiara Muchico te rompe el corazón con sus primeros textos y su primera y bellísima canción, y Elizabeth González es un torbellino de baile, simpatía y hip hop, su presencia es demoledora. Luis María Peña Maciel aporta humor y sensibilidad desde su buscavidas y Alberto Troncos compone con energía y credibilidad. Simón Tobías suma toda la frescura de un niño que canta, baila y se enamora; su actuación, de tan inocente es conmovedora. Nahuel Quimey aporta una cuota muy oscura en una compleja caracterización de todo lo que está mal en los barrios y en el mundo; actuación cuidada, prolija y destacable, maravillosamente contenida y potente a la vez.

            Es difícil hacer una crítica a esta obra, todo tiene tal nivel de excelencia que es necesario hacer muchos comentarios aparte. Como, por ejemplo, las coreografías de Juan Martín Delgado y Maia Delgado. Simplemente arrasan. La idea y la ejecución de las mismas es perfecta y sincronizada. Grandes coreógrafos con grandes intérpretes.

            El libro de Emiliano Dionisi, joven artista merecidamente recontramultipremiado, es simple y bello. Cada palabra que escribió tiene el peso justo y la medida justa; textos de estructura simple pero que van al hueso, todo ríe, todo dignifica, todo duele. Nada falta y nada sobra. “Si dios existe, a nosotros nos odia”, “No elegís dónde nacés” y otras varias patadas al pecho y al alma aparecen a lo largo del espectáculo.

            Las letras de canciones, del mismo Dionisi y Martín Rodríguez, con música de este último, forman un todo perfecto y único, llevando la obra a sus puntos más altos. El tema “Orgullo” marca un antes y un después en la puesta.

            La escenografía de Giuliano Benedetti y el vestuario de María Laura Martínez y Rodrigo Lico Lorente recrean la estética urbana necesaria para contar esta historia. Mucho color y mucho flúo que solo puede llegar a molestar pero combinado es fuerte y armonioso.

            Y toda esta suma de genialidades, armonizada bajo la dirección de Juan Martín Delgado. Primero lo hizo con “La desgracia” y ahora esto. Su trabajo es impecable.

            Muy bien maquillaje y luces. Al sonido algo le pasa. Muy lindo el recurso de los micrófonos de mano, muy “off Broadway / Despertar de Primavera”.

Si sos amante del teatro musical, andá a verla. Y si no, andá igual.

La belleza y el dolor se conjugan y ensamblan perfectamente en esta conmovedora fábula musical. Ver “El Arrebato” es casi imprescindible.

           

10 NOMINACIONES A LOS PREMIOS HUGO 2020: Mejor musical off: El arrebato - Mejor libro musical argentino: Emiliano Dionisi - Mejor letra de musical argentino: Emiliano Dionisi / Martín Rodríguez - Mejor música original: Martín Rodríguez  - Revelación masculina: Luis María Peña Maciel y Zacarías Fraga - Revelación femenina: Elizabeth González y Nahiara Muchico - Mejor dirección en musical off: Juan Martín Delgado - Mejor interpretación masculina en musical off: Nahuel Quimey Villareal.

 

 Alberto Maffía,

para “AM CRÍTICA TEATRAL”

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